Mamá, he salido con mis amigos de fiesta y me he acordado de lo que me has dicho:
“¡NO TOMES ALCOHOL!”. Me pediste que no tomara, ya que tenía que conducir, por lo tanto sólo tomé un refresco. Estuve muy orgullosa de mi misma por haber seguido el consejo que con mucho cariño me diste de no tomar alcohol si tenía que conducir, a pesar de lo que me decían mis amigos... Hice una elección sana y tu consejo fue correcto. Cuando la fiesta terminó, la gente se fue en coche, sin estar en condiciones de conducir... Yo me subí al coche, contenta de que sí estaba en condiciones de conducir. No podía ni imaginarme, mamá, lo que me esperaba...algo... inesperado...
Ahora estoy aquí, tirada en la acera, escuchando al policía que dice: “El chico que provocó este accidente estaba borracho”...